Estoy de vacaciones (muy) lejos de mi estante de
discos, lo cual no sería tan grave (*tengo material de reserva) si no fuera por
la laxitud-entre-Fiestas y el calor agobiante de la Pampa Húmeda, que atentan
contra la mejor voluntad bloggerística. Por eso, para que este espacio tenga
continuidad, me decidí por la misma salida a la que recurren TODAS las
redacciones periodísticas para maquillar su propia languidez en esta época del
año: una lista con lo mejor de los últimos doce meses.
Hace años ya que no leo las listas de „lo (supuestamente)
mejor del año”. Bah, sí lo hago, pero con
desdén. Por más que uno haya levantado por décadas las banderas de una
pretendida curiosidad (*en términos de no conformarse con lo que aprueba el
consenso de las masas y seguir buscando música nueva y excitante en las
grietas), la sensación de que en el rock y el pop todo lo nuevo viene con una
fecha de vencimiento cada vez más cercana, es algo decepcionante. Como bien
decía el estribillo de uno de mis temas favoritos de una de mis bandas
favoritas: “Hip today, you’ll be gone tomorrow...”. ¿Reaccionario? Y sí… tal
vez… un poquito… obligado por las circunstancias, la dictadura de los hipsters
y eso…
