El título suena
grandilocuente, como de esas editoriales periodísticas (conservadoras o
psico-progresistas, qué más da...) que mezclan la indignación con las lágrimas
de cocodrilo, arriesgando teorías sobre
el destino de un país y ucronías sobre supuestas chances desperdiciadas.
Entonces aviso: nada que ver, sólo un juego de palabras, casi un cazabobos. Es
más, en el plan para hoy no figuraba escribir y la próxima entrada del blog
debía tratar sobre otro artista. Pero, bien temprano y antes de desayunar, me
encontré en internet con una salva de recordaciones y obituarios por el deceso
de Ray Manzarek. Y en el medio de todo eso, una efeméride apenas visible para
los ojos de todo el mundo pero imperdible para el corazón de los iniciados
(entre los cuales me cuento, sin falsa modestia): hoy, hace 30 años, se editó
como simple “In a big country”. Como sugerí un renglón más arriba, nada que las
masas vayan a conmemorar alrededor del mundo, pero para un puñado generoso de
fanáticos en la diáspora seguramente un dato simpático a recordar. Cada uno
tendrá sus motivos; yo, los míos.
