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miércoles, 1 de mayo de 2013

La máquina de hacer feliz


Tapa fondo amarillo y letras verdes, montaje fotográfico en blanco y negro (Nito de perfil, Charly García en segundo plano con un teclado frente a sí). “Lo mejor de La Máquina de Hacer Pájaros y Nito Mestre & Los Desconocidos de Siempre”: esa ¿obra? de título sobrexplícito fue mi primer cassette de rock argentino. A principios de 1981, en ocasión de un congreso profesional en Buenos Aires, mi padre aprovechó el viaje y se dio una vuelta por un evento llamado “Feria Internacional del Disco” (o algo así), que tenía lugar en ese mismo momento en la capital. Además del ya mencionado, también recibí como souvenir (*en una época en que -viviendo en el campo- cada viaje a Buenos Aires tenía casi el mismo valor simbólico de “una escapadita a Miami”) otro de tapa celeste con una foto espantosa, titulado simplemente “Manal”. Ambos producto de sendas vejaciones del sello Microfón a su propio catálogo, como para vender en estaciones de servicio y/o paradores ruteros. Desconozco cuál fue el criterio de elección a la hora de comprarme esos cassettes, sobre todo por parte de alguien que en aquel momento estaba parado (¡y a mucha honra!) justo en la tanguerísima vereda de enfrente y con un par de cañones apuntando prestos hacia el lado del rock; tampoco es cuestión de ser un desagradecido...

lunes, 4 de febrero de 2013

Gerontología



Ayer me levanté con el firme propósito de escribir una nueva entrada en el blog, pero sin la más mínima idea sobre cuál de los discos (*que se acumulan por docenas en la lista de espera) aterrizaría en el escritorio para ser objeto de disección. Mientras preparaba el almuerzo dominical, la función “random” de mi reproductor de música me premió con “Ir a más”, de Los Abuelos de la Nada, y, cual acto reflejo, me obligó a atar cabos: fue a principios de febrero de 1983 que, en medio de las vacaciones de verano, fui con mi familia a Rosario; mis padres seguramente tenían que hacer algunas compras o liquidar algún trámite. Mis objetivos, en cambio, eran dos y bien claros: comprar mi “cassette de vacaciones” y buscar a mi amigo José Luis para pasar unos días en mi casa en el pueblo, inaugurando con él una tradición de estancias/visitas veraniegas que, casi sin interrupciones, se prolongaría por más de veinte años.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Yo también estaba verde (2)



Como había observado en la entrada anterior, es poco lo que se puede agregar sobre “Pubis angelical/Yendo de la cama al living” 30 años después de su edición original, excepto por los aspectos subjetivos que deben ser tantos como ejemplares se hayan vendido del disco. A propósito: no fue sino hasta hace unos pocos años (10 como máximo) que saldé mi deuda con la obra, haciéndola formar parte de mi colección de CDs a través de uno de esos espantos que el fenicio de turno a cargo del sello Interdisc lanzó al mercado cuando el formato llegó a la Argentina. Aún así, cada vez que coloco el disco en la compactera mi memoria visual proyecta indefectiblemente la imagen del cassette National Panasonic negro/blanco/rojo donde lo escuché hasta el cansancio durante media primavera, un verano completo y ... 

“Pubis...” tiene tantas cosas para descubrir como para volver a constatar. Se vuelve imperioso escucharlo con auriculares y entregarse al amor de García por el detalle, en una etapa de su carrera en la que el barroquismo era sinónimo de belleza y no ese disfraz andrajoso y pintarrajeado con spray con el que supo adornar sus composiciones enclenques de los 90s. 

Escucho “Despertar de mambo” y pienso que en aquellos años García y Vangelis tenían los mismos sintetizadores y algunas de sus ideas se encontraban en un punto común. Pero al colega griego le faltaba haber escuchado a Piazzolla. “Pubis angelical” (el tema), en sus diferentes versiones, es una miniatura melódica de un encanto pasmoso; por el dramatismo que le aporta la guitarra de David Lebón, pica en punta la versión eléctrica.


Después del overkill que sufrieron aquellos temas de “Yendo de...” que se convirtieron en clásicos instantáneos, mi mejor conexión hoy día es con dos canciones: “Vos también estabas verde” y “Canción de dos por tres”. ¿Por qué? No sabría explicarlo. Las letras son tan ricas en imágenes y reflexiones como las del resto del disco; con las músicas sucede exactamente lo mismo, aunque no se podría decir que reclaman ser pasadas en la radio como es el caso de “Yo no quiero volverme tan loco” o la canción que da título al álbum. Que el propio Charly haya incluído “2 x 3” en su reciente selección definitiva de 60 temas de su carrera reafirma el peso específico de esa gema por sobre la volatilidad de mucho de lo que vino después. De algún modo, se agradece.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Yo también estaba verde (1)



Desde que comencé a escribir este blog he tratado de lograr un equilibrio entre lo que es la reseña sobre un disco y lo que me une a él desde una perspectiva personal. Hay veces que tal propósito se vuelve irrealizable porque sobre el disco en cuestión está todo dicho o porque los recuerdos tienen un peso específico tal que no pueden sino ocupar inevitablemente el centro de la escena.

Hoy es uno de esos casos: “Pubis angelical/Yendo de la cama al living” es -a no dudarlo- un mojón alto en la historia del rock argentino, pero la presentación en vivo de ese combo en Rosario el 26 de noviembre de 1982 (*a propósito: el inicio oficial de la carrera solista de Charly García) fue mi primer recital de rock. Punto.

La edición del álbum doble había caído como un balde de agua fría, no solamente para los ingenuos que nos habíamos tragado el rumor de que, tras la partida de Pedro Aznar, Seru Giran seguiría à la Genesis (=sin un bajista estable), sino porque para el magro presupuesto de un pre-adolescente de clase media se volvía casi inaccesible (en un tiempo en el que un disco doble tenía el precio de... dos discos). La ayuda vino a travéslos buenos oficios de un compañero de curso que había invertido una parte importante (o no) de su mensualidad en el paquete y se ofreció a comprimirlo para mí en el espacio de un cassette virgen de 60’.


Apenas semanas después de la edición de YDLCAL se anunció a “Charly García y Los Abuelos de la Nada” (SIC) en el predio de la Sociedad Rural de Rosario. Lo de “...Los Abuelos dela Nada” en el miserable ticketcito de cartulina celeste (*¿cuántas decenas de miles podrían haberse falsificado con un mínimo de energía criminal?) posteriormente se revelaría como una forma de simplificar el hecho de que la banda de acompañamiento estaba formada por tres Abuelos, además de Willy Iturri en la batería. Por alguna razón se me ocurrió que TENÍA que ir, empresa cuyo primer paso era pedirle permiso a mis padres. Y lo que en los papeles aparecía como una formalidad con destino de “no”, terminó con una respuesta afirmativa y –creo- la pregunta “¿tenés con quién ir?”. Acompañantes tenía, así que la misión “Primer Recital” sólo estuvo a punto de naufragar por un arresto domiciliario impuesto por reiterados problemas de conducta, del cual finalmente me zafé gracias a la oportuna intervención de mi tía Josefina (*se supone que eventualidades como esta también conforman el área de competencia de las madrinas).

domingo, 28 de octubre de 2012

El riesgo del trio dynámico



No es mi culpa que discos decisivos en la historia del rock argentino estén cumpliendo aniversarios redondos en la última parte de este 2012; yo sólo doy cuenta del hecho, porque la ocasión amerita y porque hay un grado considerable de afecto personal en eso. Si  hace unas semanas me detuve en “El tiempo es veloz”, hoy le toca inexorablemente a “Dynamo”, obra cumbre y rupturista de Soda Stereo que está cumpliendo 20 años (*si al oráculo contemporáneo de Wikipedia le cabe un margen de crédito, habrá que consignar que la fecha en cuestión fue el 01.10.1992).

Me resulta particularmente arduo ordenar pensamientos respecto a una obra que desde hace tanto, tanto tiempo ocupa un lugar de privilegio en mi colección y en mi estima, pero... nadie dijo que sería fácil. Precisamente el latiguillo “nadie dijo que sería fácil” podría servir también para condensar el perfil del álbum propiamente dicho y el impacto inusualmente tibio que produjo en términos de masividad.


A partir de la edición de “Nada personal” (1985) recuerdo bandas que solían llegar al año siguiente intentando sonar como Soda Stereo, calcando patrones compositivos y de producción... y quedaban en offside porque Soda, como parte de su inquietud natural, a esa altura ya se había desmarcado y mudado la piel de su disco anterior.

domingo, 14 de octubre de 2012

Doble aniversario ruso



Desde que eché a andar este blog vengo preguntándome cuál debería ser el primer disco de rock argentino en aparecer por acá. Y ha sido recién esta mañana que, sin forzar demasiado la memoria ni los hechos, he caído en la cuenta de que dos efemérides casi se superponen y tienen a un mismo protagonista: David Lebón. El pasado 5 de octubre el Ruso, lejos de todo tipo de alharaca mediática, cumplió 60 años. Y en algún momento, antes de de que termine también este mes de octubre, se habrán cumplido 30 años de la edición de “El tiempo es veloz” -apreciado a la distancia- tal vez el álbum más consistente de su carrera solista. En la historia del rock argentino sin dudas un mojón que se suele pasar de largo.

El cassette de "El tiempo es veloz": aún pasado a retiro, en algún momento se coló en el equipaje y llegó hasta acá...