Tapa fondo amarillo y
letras verdes, montaje fotográfico en blanco y negro (Nito de perfil, Charly García
en segundo plano con un teclado frente a sí). “Lo mejor de La Máquina de Hacer Pájaros y Nito Mestre & Los Desconocidos de Siempre”: esa ¿obra? de título
sobrexplícito fue mi primer cassette de rock argentino. A principios de 1981,
en ocasión de un congreso profesional en Buenos Aires, mi padre aprovechó el
viaje y se dio una vuelta por un evento llamado “Feria Internacional del Disco”
(o algo así), que tenía lugar en ese mismo momento en la capital. Además del ya
mencionado, también recibí como souvenir (*en una época en que -viviendo en el
campo- cada viaje a Buenos Aires tenía casi el mismo valor simbólico de “una
escapadita a Miami”) otro de tapa celeste con una foto espantosa, titulado
simplemente “Manal”. Ambos producto de sendas vejaciones del sello Microfón a
su propio catálogo, como para vender en estaciones de servicio y/o paradores
ruteros. Desconozco cuál fue el criterio de elección a la hora de comprarme
esos cassettes, sobre todo por parte de alguien que en aquel momento estaba
parado (¡y a mucha honra!) justo en la tanguerísima vereda de enfrente y con un
par de cañones apuntando prestos hacia el lado del rock; tampoco es cuestión de
ser un desagradecido...
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miércoles, 1 de mayo de 2013
lunes, 4 de febrero de 2013
Gerontología
Ayer me levanté
con el firme propósito de escribir una nueva entrada en el blog, pero sin la
más mínima idea sobre cuál de los discos (*que se acumulan por docenas en la
lista de espera) aterrizaría en el escritorio para ser objeto de disección.
Mientras preparaba el almuerzo dominical, la función “random” de mi reproductor
de música me premió con “Ir a más”, de Los Abuelos de la Nada, y, cual acto
reflejo, me obligó a atar cabos: fue a principios de febrero de 1983 que, en
medio de las vacaciones de verano, fui con mi familia a Rosario; mis padres
seguramente tenían que hacer algunas compras o liquidar algún trámite. Mis
objetivos, en cambio, eran dos y bien claros: comprar mi “cassette de
vacaciones” y buscar a mi amigo José Luis para pasar unos días en mi casa en el
pueblo, inaugurando con él una tradición de estancias/visitas veraniegas que,
casi sin interrupciones, se prolongaría por más de veinte años.
jueves, 29 de noviembre de 2012
Yo también estaba verde (2)
Como había observado en la entrada anterior, es poco
lo que se puede agregar sobre “Pubis angelical/Yendo de la cama al living” 30
años después de su edición original, excepto por los aspectos subjetivos que
deben ser tantos como ejemplares se hayan vendido del disco. A propósito: no
fue sino hasta hace unos pocos años (10 como máximo) que saldé mi deuda con la
obra, haciéndola formar parte de mi colección de CDs a través de uno de esos
espantos que el fenicio de turno a cargo del sello Interdisc lanzó al mercado cuando
el formato llegó a la Argentina. Aún así, cada vez que coloco el disco en la
compactera mi memoria visual proyecta indefectiblemente la imagen del cassette
National Panasonic negro/blanco/rojo donde lo escuché hasta el cansancio
durante media primavera, un verano completo y ...
“Pubis...” tiene tantas cosas para descubrir como para
volver a constatar. Se vuelve imperioso escucharlo con auriculares y entregarse
al amor de García por el detalle, en una etapa de su carrera en la que el
barroquismo era sinónimo de belleza y no ese disfraz andrajoso y pintarrajeado
con spray con el que supo adornar sus composiciones enclenques de los 90s.
Escucho “Despertar de mambo” y pienso que en aquellos
años García y Vangelis tenían los mismos sintetizadores y algunas de sus ideas
se encontraban en un punto común. Pero al colega griego le faltaba haber
escuchado a Piazzolla. “Pubis angelical” (el tema), en sus diferentes
versiones, es una miniatura melódica de un encanto pasmoso; por el dramatismo
que le aporta la guitarra de David Lebón, pica en punta la versión eléctrica.
Después del overkill
que sufrieron aquellos temas de “Yendo de...” que se convirtieron en
clásicos instantáneos, mi mejor conexión hoy día es con dos canciones: “Vos
también estabas verde” y “Canción de dos por tres”. ¿Por qué? No sabría explicarlo.
Las letras son tan ricas en imágenes y reflexiones como las del resto del
disco; con las músicas sucede exactamente lo mismo, aunque no se podría decir
que reclaman ser pasadas en la radio como es el caso de “Yo no quiero volverme
tan loco” o la canción que da título al álbum. Que el propio Charly haya
incluído “2 x 3” en su reciente selección definitiva de 60 temas de su carrera
reafirma el peso específico de esa gema por sobre la volatilidad de mucho de lo
que vino después. De algún modo, se agradece.
lunes, 26 de noviembre de 2012
Yo también estaba verde (1)
Desde que comencé
a escribir este blog he tratado de lograr un equilibrio entre lo que es la
reseña sobre un disco y lo que me une a él desde una perspectiva personal. Hay
veces que tal propósito se vuelve irrealizable porque sobre el disco en
cuestión está todo dicho o porque los recuerdos tienen un peso específico tal
que no pueden sino ocupar inevitablemente el centro de la escena.
Hoy es uno de
esos casos: “Pubis angelical/Yendo de la cama al living” es -a no dudarlo- un
mojón alto en la historia del rock argentino, pero la presentación en vivo de ese
combo en Rosario el 26 de noviembre de 1982 (*a propósito: el inicio oficial de
la carrera solista de Charly García) fue mi primer recital de rock. Punto.
La edición del
álbum doble había caído como un balde de agua fría, no solamente para los
ingenuos que nos habíamos tragado el rumor de que, tras la partida de Pedro
Aznar, Seru Giran seguiría à la Genesis
(=sin un bajista estable), sino porque para el magro presupuesto de un
pre-adolescente de clase media se volvía casi inaccesible (en un tiempo en el
que un disco doble tenía el precio de... dos discos). La ayuda vino a travéslos
buenos oficios de un compañero de curso que había invertido una parte
importante (o no) de su mensualidad en el paquete y se ofreció a comprimirlo
para mí en el espacio de un cassette virgen de 60’.
Apenas semanas
después de la edición de YDLCAL se anunció a “Charly García y Los Abuelos de la
Nada” (SIC) en el predio de la Sociedad Rural de Rosario. Lo de “...Los Abuelos dela Nada” en el miserable ticketcito de cartulina celeste (*¿cuántas decenas de miles
podrían haberse falsificado con un mínimo de energía criminal?) posteriormente
se revelaría como una forma de simplificar el hecho de que la banda de acompañamiento
estaba formada por tres Abuelos, además de Willy Iturri en la batería. Por
alguna razón se me ocurrió que TENÍA que ir, empresa cuyo primer paso era
pedirle permiso a mis padres. Y lo que en los papeles aparecía como una
formalidad con destino de “no”, terminó con una respuesta afirmativa y –creo-
la pregunta “¿tenés con quién ir?”. Acompañantes tenía, así que la misión “Primer
Recital” sólo estuvo a punto de naufragar por un arresto domiciliario impuesto
por reiterados problemas de conducta, del cual finalmente me zafé gracias a la oportuna
intervención de mi tía Josefina (*se supone que eventualidades como esta
también conforman el área de competencia de las madrinas).
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