Como había observado en la entrada anterior, es poco
lo que se puede agregar sobre “Pubis angelical/Yendo de la cama al living” 30
años después de su edición original, excepto por los aspectos subjetivos que
deben ser tantos como ejemplares se hayan vendido del disco. A propósito: no
fue sino hasta hace unos pocos años (10 como máximo) que saldé mi deuda con la
obra, haciéndola formar parte de mi colección de CDs a través de uno de esos
espantos que el fenicio de turno a cargo del sello Interdisc lanzó al mercado cuando
el formato llegó a la Argentina. Aún así, cada vez que coloco el disco en la
compactera mi memoria visual proyecta indefectiblemente la imagen del cassette
National Panasonic negro/blanco/rojo donde lo escuché hasta el cansancio
durante media primavera, un verano completo y ...
“Pubis...” tiene tantas cosas para descubrir como para
volver a constatar. Se vuelve imperioso escucharlo con auriculares y entregarse
al amor de García por el detalle, en una etapa de su carrera en la que el
barroquismo era sinónimo de belleza y no ese disfraz andrajoso y pintarrajeado
con spray con el que supo adornar sus composiciones enclenques de los 90s.
Escucho “Despertar de mambo” y pienso que en aquellos
años García y Vangelis tenían los mismos sintetizadores y algunas de sus ideas
se encontraban en un punto común. Pero al colega griego le faltaba haber
escuchado a Piazzolla. “Pubis angelical” (el tema), en sus diferentes
versiones, es una miniatura melódica de un encanto pasmoso; por el dramatismo
que le aporta la guitarra de David Lebón, pica en punta la versión eléctrica.
Después del overkill
que sufrieron aquellos temas de “Yendo de...” que se convirtieron en
clásicos instantáneos, mi mejor conexión hoy día es con dos canciones: “Vos
también estabas verde” y “Canción de dos por tres”. ¿Por qué? No sabría explicarlo.
Las letras son tan ricas en imágenes y reflexiones como las del resto del
disco; con las músicas sucede exactamente lo mismo, aunque no se podría decir
que reclaman ser pasadas en la radio como es el caso de “Yo no quiero volverme
tan loco” o la canción que da título al álbum. Que el propio Charly haya
incluído “2 x 3” en su reciente selección definitiva de 60 temas de su carrera
reafirma el peso específico de esa gema por sobre la volatilidad de mucho de lo
que vino después. De algún modo, se agradece.
Recuerdo que, en los tiempos en que yo no tenía idea
de lo que implicaba el trabajo de un productor artístico (o sea: cuando salió
PA/YDLCAL), el colega que tuvo a su cargo la reseña en la revista Pelo señalaba
-más o menos textualmente- que en "Yendo..." lo que le hacía falta a García era un productor.
Esta observación era en referencia al hecho de que el músico sólo había
delegado parte del trabajo instrumental en Willy Iturri, EL baterista argentino
de aquel momento, haciéndose cargo él mismo del resto. A la luz de los
resultados (en 1982 y treinta años después) uno tiende a pensar que lo más
probable es que la revista Pelo necesitara un editor responsable antes que
García un productor artístico, pero bueno: no vamos a ser rencorosos.
El ejemplar que tengo hoy de “Pubis angelical/Yendo de
la cama al living” es otra muestra de ausencia de criterio y manejo promiscuo
del material de catálogo en Argentina: la edición remasterizada de 2006 (que
debería tener un perfil de “edición definitiva”) viene en un digipack amarrete
que, del arte original, conserva sólo la icónica foto de portada (que -encima-
termina enchastrada por el holograma de IFPI). Haber pagado solamente € 4,99 en
una tienda de distribución internacional es en ese sentido (*dejando de lado el
valor innegable de la música que el disco contiene) un minúsculo acto de
justicia, que lo transformó en una opción más que válida para varias ocasiones
en las que la respuesta al dilema de “¿qué le regalo a...?” se puso difícil.
Treinta años ya… el tiempo es veloz… ¡ah, no, eso era de otro!


Desde chiquito pensé que a Charly le quedó tan lindo "20 trajes verdes" que decidió armar un disco con eso. Encima "pubis...", hermoso. Un día en un barcito de Gesell en donde se jugaba al Dígalo con mímica con la temática cine, le hice pasar vergüenza a un pibe teniendo que ponerle alas a su entrepierna. Con el otro me pasó lo mismo: los dos temas que vos nombras, fueron los que más tardé en asimilar, y los que mejor perduran.
ResponderBorrar¡Alcoyana-Alcoyana!
Borrar¡La del "dígalo con mímica" es mundial! Encima, no recuerdo que haya sido un éxito de taquilla; creo que le pasó como a "Flash Gordon", donde la gente recuerda mucho más la música que la película.
Lo de Lebón en "Pubis..." está bárbaro, pero en YT hay una versión en vivo del '88 (con él como invitado) que está mucho mejor. Indudablemente es un tema para que Gilmour solée 7' seguidos y no haya pañuelo que alcance.