Desde que comencé
a escribir este blog he tratado de lograr un equilibrio entre lo que es la
reseña sobre un disco y lo que me une a él desde una perspectiva personal. Hay
veces que tal propósito se vuelve irrealizable porque sobre el disco en
cuestión está todo dicho o porque los recuerdos tienen un peso específico tal
que no pueden sino ocupar inevitablemente el centro de la escena.
Hoy es uno de
esos casos: “Pubis angelical/Yendo de la cama al living” es -a no dudarlo- un
mojón alto en la historia del rock argentino, pero la presentación en vivo de ese
combo en Rosario el 26 de noviembre de 1982 (*a propósito: el inicio oficial de
la carrera solista de Charly García) fue mi primer recital de rock. Punto.
La edición del
álbum doble había caído como un balde de agua fría, no solamente para los
ingenuos que nos habíamos tragado el rumor de que, tras la partida de Pedro
Aznar, Seru Giran seguiría à la Genesis
(=sin un bajista estable), sino porque para el magro presupuesto de un
pre-adolescente de clase media se volvía casi inaccesible (en un tiempo en el
que un disco doble tenía el precio de... dos discos). La ayuda vino a travéslos
buenos oficios de un compañero de curso que había invertido una parte
importante (o no) de su mensualidad en el paquete y se ofreció a comprimirlo
para mí en el espacio de un cassette virgen de 60’.
Apenas semanas
después de la edición de YDLCAL se anunció a “Charly García y Los Abuelos de la
Nada” (SIC) en el predio de la Sociedad Rural de Rosario. Lo de “...Los Abuelos dela Nada” en el miserable ticketcito de cartulina celeste (*¿cuántas decenas de miles
podrían haberse falsificado con un mínimo de energía criminal?) posteriormente
se revelaría como una forma de simplificar el hecho de que la banda de acompañamiento
estaba formada por tres Abuelos, además de Willy Iturri en la batería. Por
alguna razón se me ocurrió que TENÍA que ir, empresa cuyo primer paso era
pedirle permiso a mis padres. Y lo que en los papeles aparecía como una
formalidad con destino de “no”, terminó con una respuesta afirmativa y –creo-
la pregunta “¿tenés con quién ir?”. Acompañantes tenía, así que la misión “Primer
Recital” sólo estuvo a punto de naufragar por un arresto domiciliario impuesto
por reiterados problemas de conducta, del cual finalmente me zafé gracias a la oportuna
intervención de mi tía Josefina (*se supone que eventualidades como esta
también conforman el área de competencia de las madrinas).
Fue ella también
la encargada de darme las últimas recomendaciones de rigor antes de ponerme en
camino, con el gesto y el tono de voz adustos que requieren frases del tipo “ahí
donde Uds. vean que se arma lío...bueno: de ahí se van para el otro lado”. U
otra que me llenó de curiosidad: “Si los otros se ponen a vivar al ‘Che Guevara’,
Uds. rajan de ahí”. ¿Vivar a quién?¿Cómo puede haber alguien que se llame ‚Che‘?
“No importa: Uds. rajan de ahí, ¿estamos?”.
Se hace
imprescindible una puesta en contexto: aún cuando yo no entendiera exactamente
de qué se trataba, el estado de sitio todavía estaba vigente y la dictadura -que
a esa altura se había autoimpuesto su fecha de vencimiento- no terminaba de
abandonar su mal hábito de decidir discrecionalmente sobre la vida de las
personas; de hecho, meses más tarde y a sólo cinco cuadras de mi casa, tuvo
lugar un secuestro cuyos ecos todavía resuenan en la Justicia. Por otra parte,
con 13 años, era mi primerísima salida nocturna sin la compañía de adultos
(Diego y Luis, con quienes fui, eran apenas unos meses mayor). Por eso me sigue
sorprendiendo al día de hoy la distensión (aparente o real, qué más da) de mis
padres frente al acontecimiento.
El resto fue
pura epifanía. Es conocido que la memoria tiende a magnificar tanto la
valoración de lo bueno como lo malo, por eso -y dejando en claro de antemano
que entre 1982-1987 García tuvo un pico creativo que ni él mismo pudo superar- me
voy a limitar a enumerar con la mayor asepsia posible (que tampoco es tanta...)
un puñado de momentos:
- batería y bajo
propinando juntos el primer sacudón al pecho y abriéndole a lo que uno creía
que era “escuchar música” una dimensión corporal desconocida;
- García sentado
sólo frente a su CP-70 y anunciando “voy a tocar un tema nuevo; se llama ‘Los
dinosaurios’”. Confieso que en aquel momento lo de “Fulano, Mengano, pueden
desaparecer” no eran versos con los que yo pudiera conectar, al contrario de lo
que sucedía con la turba de adultos a mi alrededor que aplaudía y no cicateó
euforia en el remate de “...pero los dinosaurios VAN a desaparecer.”;
- la convicción -tan
alejada de la realidad como irreductible- de que la interpretación de “Desarma
y sangra” había sido un acto espontáneo, producto de mi insistencia a los
gritos al final de cualquier otro tema;
- Gustavo Bazterrica (guitarra), Cachorro López (bajo), Willy Iturri (batería), AndrésCalamaro (teclados), García (teclados y guitarra): junto con la de México 86, tal
vez la mejor Selección Argentina de todos los tiempos.
El regreso a
casa fue cerca de la medianoche, después de haber atravesado -a pie y solo- la
oscuridad densa del Parque Independencia, incapaz de percibir cualquier atisbo
de peligro al acecho porque la adrenalina tenía las riendas. Recuerdo que
dormí poco y al otro día era sábado. Cuándo les conté a mis padres todo lo que
había visto/oído/vivido esa noche (*OK: “todo” implica haber callado el detalle
del regreso solo y a pie), percibí en ellos una especie de satisfacción
cómplice (si es que existe algo así). Treinta años después, pienso más que
nunca que, al haberme autorizado casi incondicionalmente a participar de aquel
rito iniciático, dejaron primar la inconsciencia por sobre la confianza. Algo por
lo que les estaré eternamente agradecido.
Me doy cuenta
que sobre el disco tengo alguna cosa para apuntar, pero lo haré mañana. O
pasado... quién sabe. Hoy he ido sólo de la cama al living y tengo que salir: no
porque esté sintiendo el encierro, sino porque hay una lista de supermercado
(enemiga del lirismo) esperando.
Genial, me emocionó.
ResponderBorrarY te digo... es esa mezcla de reseña con tu propia experiencia con el disco y/o el músico('equilibrio' lo bautizás) lo que hace de éstas notas sean tan bonitas. Lo posteo en mi facebook.
Tal vez, andar generando empatía sea el objetivo inconsciente que acompaña esto de andar publicando las memorias musicales. Con lectores y difusores así de entusiastas no quedará otra alternativa que seguir...
BorrarAl final los dos post son bien diferentes, al menos en lo que rescatan. Así que comento por separado. Algún día voy a poder dilucidar cuál fue mi primer recital. Oficialmente mi viejo nos llevó (a mí y a mi hermano) a la presentación de "Reina Madre" en el Luna Park. Tengo muchos recuerdos, nada precisos por cierto. Que estuvo Leon, eso seguro. Y que mi viejo en un momento dijo "ese toca muy bien", refiriéndose a Alambre Gonzalez. Mi viejo, tanguero (linea Piazzolla) coleccionista, pero amante también del jazz y la música clásica, solía ningunear y mucho al rock. La primera referencia de aprobación que le escuché fue hacia la intro jazzera de Charly en la versión en vivo de El fantasma de Canterville (Música del alma? Juraría que es de ahí), la segunda fue para Alambre Gonzalez. Años más tarde me robaba el cassete de Malmsteen Risingo Force, y lo sorprendí al regreso de mis primeras vacaciones solo, con "Live after death" de Maiden a todo volumen(!!!). Dije que ese fue el primero "oficial" Mi memoria encuentra retazos del escenario principal de los carnavales del '82 en la avenida de Mayo, y un duo que volvía de España, la gente coreando.....Uniendo puntas posteriormente llegué a sospechar que se trataba de Pastoral. Nunca lo confirmé, Eurasquin no me contestó el mail que le mandé en su momento a su Myspace, y De Michele no atiende mis copas.
ResponderBorrarValiosísimo aporte, Hernán: gracias.
BorrarNuestros viejos no se han conocido pero evidentemente han recorrido caminos paralelos > piazzollismo/jazz/clásico. Mi momento "ups, ¿qué está pasando acá?". Fue una vez ('92, calculo) que fui un fin de semana de visita y me dijo "Che, ¿qué me contás de Adrían Otero y el Indio Solari? ¡Cómo cantan, eh!". El año pasado le pedí que me consiguiera en M! 3 de las reediciones de Pappo's Blues, que estaban a $15. Cuando estuve a fin de año me dice "tienen algunas cosas bastante buenas", entonces pensé "¡no, ya los abrió y escuchó primero él". Al final resultó ser que en el pedido a M! había hecho la "gran deme 2": un set de Pappo para mí y uno para sí.
Creo que a los que le gusta la clásica Maiden les pega por el lado wagneriano de los galopes de "Run to the hills" o "The trooper" (¡Malmsteen ni dudar!).
La presentación de "Reina madre" fue efectivamente con León: flaquísimo luego de haber hecho detox en una clínica evangelista en Entre Ríos (*tengo los 2 números de la Pelo que lo consignan).
Pastoral... recuerdo que volvieron con un álbum medio modernoso y no pasó nada. En fin...