domingo, 10 de febrero de 2013

J. Mascis, de profesión: dinosaurio.


En los 80s, la Costa Este de EE.UU. parió una tríada de bandas -Sonic Youth, Pixies y Dinosaur Jr.- cuya estética, tanto musical como visual, explotó (en términos de masividad) recién en los 90s, pero en la Costa Oeste, haciendo foco en la escena de Seattle y sus hijos dilectos: Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam y todos los otros que no eran nativos de ahí pero igual instalaron sus carpas tratando de cristalizar una ilusión que decaería en menos tiempo que los gruesos acordes que sostenían su música.

Dejé la Argentina en el momento en que esa variopinta movida musical apodada “grunge” había alcanzado su cenit, y mi primer domicilio fuera del país estaba ubicado en medio de un paisaje muy verde: el propietario de la casa había llenado el jardín de árboles y a menos de cien metros reinaba la espesura del bosque. Lamentablemente, lo que tenía de bucólico ese lugar también lo tenía de aburrido; al menos para un matrimonio joven sin conocidos en el lugar. Sin embargo, atravesando el límite (*sólo una calle) hacia el pueblito vecino había algo similar a una chispa para encender la llama de la diversión (o, al menos, lo que yo entiendo como tal): el videoclub con alquiler de CDs que ya describí en otra entrada.


En una de las primeras ediciones de Guitar World que compré aquí (*a diferencia de la Argentina, se conseguía en el kiosco del supermercado ¡y tenía un precio decente!) la redacción había seleccionado los mejores 50 discos de guitarras de 1993. En esa selección subjetiva pero no carente de criterio estaba justamente “Where you been” de Dinosaur Jr.. Así que una mañana, de vuelta del supermercado, pasé por el videoclub y me lo llevé a casa.

Aún cuando con la irrupción del formato CD (sumada al engañoso afrodisíaco de la paridad cambiaria) en la Argentina de aquellos tiempos se editaran muchísimas cosas, las filiales locales de las grandes discográficas le hicieron el vacío a Dinosaur Jr., a pesar de que tenían contrato con una de ellas. Por eso yo nunca los había podido escuchar hasta ese momento. Y me gustaron, no taaaaanto pero por lo menos lo suficiente como para pasar la mitad de aquel álbum a un cassette que no escuchaba ni más ni menos que otros que andaban por ahí.


Con los años Dinosaur Jr. había ido cambiando de integrantes hasta transformarse en el vehículo-proyecto de J. Mascis, cantante-guitarrista-compositor-fundador, quien con el cambio de siglo hasta desistió del nombre de la banda, para seguir  como J. Mascis + The Fog. Finalmente, en 2007, volvió el saurio, no sólo con un nuevo disco en sus fauces, sino con los integrantes de la formación original, que completan el baterista Murph y el siempre ocupado bajista/cantante Lou BarlowDesde el momento de la reunión han revalidado sus credenciales con tres álbumes, entre los cuales se cuenta “Farm” (2009), que conseguí en el menú de ofertas navideñas de 2010 de una de mis disquerías de cabecera por € 3,99.

Cuando un periodista de rock reseña las desventuras musicales de un grupo y usa indistintamente las palabras “abrasivo” y/o “abrasador” para caracterizar el sonido fuerte de los artistas de rigor, es de esperar que lo haga a sabiendas de que Dinosaur Jr. tácitamente arrendaron esos calificativos para sí hace años. Mientras escribo esto le doy un repaso a un concierto que dieron en Hamburg en 2009 y conservo grabado en en DVD: sobre un escenario ínfimo, Mascis -con su look de estudiante de sociología sempiterno- extrayéndole hasta la última gota a sus pedales de fuzz mientras una pared de Marshalls le cuida las espaldas. La presencia escenica de Barlow es tan desaforada como el sonido de su bajo, que aporrea sin mayores reparos ni sutilezas. Y en el medio, los palazos tan poderosos como certeros del pelado Murph sobre sus tambores y platillos. Una sinergia de volumen brutal, acoples y solos interminables que, sin embargo, deja lugar para algunos (pocos) momentos de remanso. Y exactamente así suena “Farm”, que no tiene canciones que vayan a convertirse en hits fuera del favor de la grey de seguidores de la banda... y está perfecto que así sea.

En 2011 J. Mascis encontró tiempo para grabar un álbum solista. No sería su debut en ese métier, pero sí el primero conteniendo una lista de canciones escritas ad-hoc, en una veta más ortodoxa que los temas devocionales de su experimento de 2005. El disco se llamó “Several shades of why” y lo conseguí hace unas semanas por € 4,79, que -en realidad- pagó mi suegra a través de un voucher de compra que me regaló por Navidad.

Very Nervous and Love by J Mascis on Grooveshark

¿Cuál es la receta de un J.Mascis, asociado de corrido con  un sonido aspero y vulcánico, para cocinar un material que se diferencie del de su banda-madre? Dejar descansar su fetichismo por las Jazzmaster y los Big Muff, encender el fogón y llamar a un par de amigos para que lo acompañen desde un segundo plano tan discreto como indispensable.
El formato acústico pone sobre relieve el matiz ligeramente hosco de su forma de cantar (no muy diferente a la de alguien que acaba de levantarse de la siesta), que en Dinosaur Jr. suele ser parte de la infranqueable pared de sonido. Decididamente no es una voz para seducir a las masas, pero tiene un encanto particular, que -reitero- los planos sonoros cristalinos de “Several shades...” se encargan de resaltar. Esto dicho por alguien a quien los discos puramente acústicos le suelen producir sarpullido.

Make It Right by J Mascis on Grooveshark



Que conste entonces que mi afición por J. Mascis (con o sin Dinosaur Jr.) es reciente y se debe en buena medida a la simpatía del mercado de ofertas, que me ha ayudado a descubrir la música de un dinosaurio que espero no vaya a desaparecer sin antes haber sacado otro puñado de discos como estos.






(*y a quien no le guste la música, puede descubrir como yo el fantástico mundo visual de Marq Spusta, responsable de la gráfica de estos dos discos)

2 comentarios:

  1. Por tooooodo eso que cantás acerca del vacío a esta banda es que a Dinosaur Jr. nunca lo escuché como es debido. Sí a Sonic Youth primero y a Pixies luego. Para completar esa trilogía yo me cruzo el océano y me encuentro con My Bloody Valentine. Así que poco puedo decir, mas allá que contar que cuando lo escuché no siempre el ánimo estaba para esos bollos, y que es una de las tantas postergaciones que me atormentan. Vinieron el año pasado, supuse que verlos en vivo era la mejor manera de saldar la deuda, pero ese mismo día elegí ir a ver a Joss Stone (??)

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    1. - La conexión con MBV (*qué bueno está el disco nuevo) existe > en uno de los discos de DJ de los 90s Kevin Shields y Bilinda Butcher hacen unas cositas. Justamente una de las bandas nuevas de 2011 que más prensa y shows tuvo por acá son unos pibes (sub-20 o por ahí) llamados YUCK y en el 90% de las reseñas de su disco debut aparecían MBV y DJ como referencia;

      - Me acordaba que te habías decidido por el noise-rock de Joss Stone ;-). Acá DJ tocó anteayer en Frankfurt, presentando el disco nuevo, pero no tenía con quien ir y me abataté por el frío, así que me quedé mirando "Two and a half men" (??????????)

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