con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.
("Sueño con serpientes", Silvio Rodríguez)
Volate la cabeza,
despertá a los muertos.
Somos todos locos del metal,
es todo lo que tenés.
Así que volate la cabeza
y levantá a los muertos.
¡Oh sí!
La salud metálica no es tan mala.
("Metal health", Quiet Riot)
¡Cuántas expectativas...!
¡Cuánto por hacer…!
¡Cuántas hormonas…!
¡Qué largo se hacía el estío en el campo, mientras la revista Pelo salía una vez al mes
y se terminaba en una siesta y media! Una alternativa era Hum®, que
se compraba en casa desde 1980 y era quincenal, pero ya en esos meses empezaba
a dar tímidas muestras del pasquín en el que se convertiría algunos años más
tarde, casi como un vocero-con-el-dedo-levantado del alfonsinismo. Si mal no
recuerdo, por aquella época Hum® había comenzado a editar sus split tapes, obviamente no bajo ese
rótulo extranjerizante sino como una serie intitulada “Encuentro de Música Popular”: cassettes con el lado A dedicado a un
intérprete y el lado B dedicado a otro. Silvio Rodriguez y Víctor Heredia, por
ejemplo. O el Cuarteto Zupay y Mercedes Sosa. U otros para paladares más negros, como el madrileño Patxi Andión, maridado en el cassette con quién sabe qué otro
cantautor idolatrado por la grey psicobolche.

