martes, 18 de diciembre de 2012

Justo lo que necesitaba


Debe haber sido durante uno de los recreos de aquel viernes. José Luis me dijo que tenía dinero para comprarse “un par de discos” el sábado y me preguntó si podía recomendarle algunos. Yo nunca había escuchado hasta ese momento a The Cars, pero 1)sabía que eran una banda new-wave con trayectoria y 2)su disco “Heartbeat City” llevaba semanas bien arriba en la fotocopia del ranking de Billboard que pegaban en la vidriera de nuestras disquerías preferidas... a los 15 años algunos solíamos pensar que esos eran indicadores de algo bueno. Al reencontrarnos el lunes siguiente lo primero que hizo fue agradecerme eufóricamente por sugerirle justamente ese disco; en cambio, creo que se le desfiguró el rostro para reprocharme el haberle recomendado también “Undercover” de los Rolling Stones, un álbum que -según él- era tan horrible que yo tendría que hacerme cargo de lo que le había costado.


Ese asesoramiento parcialmente fallido es el recuerdo más viejo que tengo de The Cars. Y “Heartbeat City” era ciertamente bueno (*lleno de hits, por si a alguien le sirve como dato), a pesar de ser una especie de álbum de probeta en el cual buena parte de la esencia de la banda quedó subordinada a la omnipresencia del Fairlight. Hay que ser justos: en esto del (ab)uso del Fairlight en los 80s los Cars no estuvieron solos.

Un par de años más tarde vino el desbande y no volví a escucharlos hasta que Ric Ocasek editó su excelente “Troublizing” (1998 – ¡no veo la hora de ocuparme de ese disco en este espacio!) y la revista Guitar World cubrió el lanzamiento, aprovechando para acercar la música de The Cars a una generación de nacidos tarde, a través de una generosa reseña de su obra. Me quedé con “Troublizing” y me prometí hacerme en algún momento de un buen compilado de la banda madre.


“The very best of The Cars” debe ser la cuarta o quinta compilación oficial de grandes éxitos de estos bostonianos, pero la primera que se me cruzó a un precio totalmente irresistible (¿€ 3,99?). Y ahí vamos... Me cuesta hacerme amigo de los temas de sus primeros álbumes y es algo que no cambia el hecho de que “My best friend’s girl” o “Good times roll” suelan ser citados entre lo más representativo de su obra. Cuando los Cars plantan bandera en los 80s es cuando se vuelven interesantes para mí. La fórmula básica no cambia nunca, dejando abierto el flanco para posibles detractores que rujan “¡reiteración, auto-plagio, a la hoguera con ellos!”. ¿A quien le importa cuando el motor es potente y melodías irresistibles el combustible?

"Drive"
"You Might Think"
"Magic"
"Hello Again"
"Tonight She Comes"
"I'm Not the One"

 ...una selección de gemas pop que pagan con creces cualquier apuesta. Pero hay más. El sonido de The Cars es un ejercicio de modestia puesto al servicio de la canción, cuyos vértices distintivos son la particular voz de Ocasek al frente, los teclados juguetones de Greg Hawkes y la guitarra de Elliot Easton, un instrumentista que saca a relucir su virtuosismo de un modo deliberadamente económico, pero cuando lo hace... Sus solos en “Touch and go” y  “Shake it up” son ejemplos clarísimos de la fluidez de su fraseo, metiendo yeites propios del country y el rockabilly en un marco que aparenta ajeno y sin embargo logra un resultado sin costuras.


(*fijarse en el barman, un señor con toupé en busca de sus 15' de notoriedad)

Hasta que The Cars se reunieron para grabar material nuevo y salir de gira con su formación original pasaron más de 20 años y, en el medio, emprendimientos descabellados como The New Cars, algunos discos solistas poco inspirados de Ocasek (*con excepción del mencionado “Troublizing”). Además de que Benjamin Orr, bajista y miembro clave, se despidió del mundo de los autos y de los vivos.



*****

“Move like this” se llamó finalmente el álbum-retorno, aparecido a mediados de 2011. Ocasek y sus muchachos consiguieron hacerse de un lugar en la agenda de Jacknife Lee, productor harto requerido en los últimos años (U2, R.E.M., Bloc Party), quien los orientó hacia un sonido menos recargado y más cercano al de sus álbumes iniciales. Si bien el disco tuvo una aceptación comercial sorprendentemente buena  para una banda de casi-sexagenarios que vuelven después de dos décadas, un año (o menos) más tarde las grandes tiendas lo habían incluído ya en su menú de ofertas. En mi caso fueron € 3,99. 
¿Qué compré por ese modesto valor? Varias cosas a la vez:

-una obra que nunca se plantea cambiar el curso de los acontecimientos;
-el testimonio de una banda que cuida con entereza y oficio la llama que alguna vez la hizo brillar entre sus contemporáneos;
-el power-pop contagioso de "Too Late", "Sad Song" y "Blue Tip";
-"Soon", que sube al podio de baladas-pop-que-noquean-sin-pedir-permiso, aunque nunca logre destronar a la indestructible “Drive” (*curiosamente el single más exitoso en la carrera de The Cars y cantado por el difunto Orr).

No son pocos los artistas que en los últimos 20 años se han servido de la fórmula que The Cars prepararon a mediados de los 70s. Algunos de ellos (Weezer, Bad Religion) han tenido incluso discos producidos por el propio Ric Ocasek. En “Angles” (2010), The Strokes les rinden pleitesía con una lealtad casi filial.

Por mi parte no creo que vaya a ponerme a hurgar en sus álbumes anteriores o en alguno futuro. Tengo lo mejor de su pasado y un documento del presente. Por poco dinero. Justo lo que necesitaba.


2 comentarios:

  1. Hace poco la versión de "Drive" por Coleman me devolvió la idea de hacerme de un grandes éxitos de The Cars. EN ese sentido con Flash and the Pan me terminó resultando, por ejemplo. Debo una escucha a buena parte de sus hits, a los cuales (lo compruebo con este post) basta empezar a escuchar para decir "ah! a este también lo conozco".

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    1. Una de las premisas que me autoimpuse en este blog es -dentro de lo posible- no caer en la tentación de pontificar. Dicho esto: después de haber visto la lista de temas de todos los otros "grandes éxitos" de The Cars, llegué a la conclusión de este "Very best of..." es el que tiene lo que hay que tener para pasarla bien con la banda.

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