domingo, 16 de noviembre de 2014

¡Qué la inocencia me valga!

Esta vez, parafraseando los textos bíblicos, como tanto le gusta a Bono, U2 le dio un mordisco grande a la manzana y perdió la inocencia...

No, no es un buen comienzo ni tampoco un buen remate.

Hace dos semanas estaba haciendo tiempo en una tienda en la que antes solía comprar MUCHOS discos en oferta (y de los otros). No tenía intenciones firmes de hacer adquisición alguna, excepto que apareciera algo realmente tentador. Llegando al final de la batea de rock&pop me topé con Songs of innocence, el nuevo álbum de U2 -cuya edición en formato físico había ocurrido apenas días antes- y una curiosidad: la edición estándar costaba € 16, mientras que la versión deluxe (*un disco extra, digipack en lugar de plástico) se vendía por € 9,99 (!!!). Mi alter ego coleccionista-completista me sacó la billetera y fue directamente a la caja. Antes los discos de U2 se vendían como pan caliente; hoy las grandes cadenas tienen que venderlos a precio-dumping para aligerar las bateas.

A propósito de “antes”: una mañana de mayo de 1987 tenía en el bolsillo el dinero justo para comprarme The Joshua Tree, que había llegado ese día a Rosario. Así que, carcomido por la ansiedad, aproveché un hueco de media hora en la facultad y apuré el camino hacia la disquería-donde-se-compraban-esos-discos. Regresé al aula con una clase de sociología apenas comenzada y logré sentarme al lado de la persona a la que, de paso, quería impresionar (o, al menos, llamar brevemente su atención). Con el sobre interno en sus manos leyó unos versos de With or without you:

-“...’Me hace esperar en una cama de clavos / y yo espero sin vos’, ¡qué tipo exagerado!”-

-“Hmmm...”- le contesté yo, cuando en realidad debería haberle contestado “¡Estúpida, mirá enfrente tuyo!”. Cómo sea, cuando el fin de semana fui a la casa de mis padres, me aislé en el vestíbulo donde habitaba la bandeja giradiscos para escuchar The Joshua... unas 458 veces (o tal vez alguna más).

Cedarwood Road by U2 on Grooveshark

En cambio, a Songs of... lo tuve tres días (¡tres días!) en mi mochila hasta poder hacerme de un rato, total ya lo había escuchado un mes antes gracias a la súper innovadora (wow!) estrategia de lanzamiento y posicionamiento compulsivo a través de la red de dispositivos de Apple (torbellino de “wow!”). No poseo aparatos Apple, pero a las pocas horas un usuario había publicado el álbum completo en YouTube y aproveché. La primera escucha me hizo pensar que el efecto sorpresa pensado por los event managers de Apple le había ganado a la música. La segunda escucha me confirmó que estaba en lo cierto, con el agregado de una hipótesis sombría: la degradación de la música a un mero adicional para vender teléfonos. Ya con el CD sonando en el reproductor y el librillo a la vista, estoy intentando que, con cada escucha, esta colección de canciones se revelen como un grower, uno de esos discos que necesitan varias pasadas hasta echar raíces en las simpatías de uno. Al parecer será una empresa complicada...

A medida que la vista desanda la farragosa lista de créditos de producción -al tiempo que se escucha la música, obviamente- asoma su cabezota aquel proverbio español según el cual "muchas manos en la olla echan el guiso a perder". Históricamente, los tres nombres que, sea toqueteando botones o estimulando la creatividad de los músicos a fuerza de síes o noes o “probemos...”, modelaron el “sonido U2” son: Steve Lillywhite, BrianEno y Daniel Lanois (OK: agreguemos a Flood como aguatero criterioso). Cuando la banda, como en este caso, apostó a cambiar el equipo ganador para –hmmm- aggiornarse, logró sus momentos más flojos. Ahí es donde los apologistas de lo facilongo le suelen arrimar el sambenito a Pop(1997), que, comparado con Songs of... , aparece como un cuerno de la abundancia.

Iris (Hold Me Close) by U2 on Grooveshark

Ahí donde solían estar los crescendos emotivos de Bad o Please hay una profusión de oh-uoh-uohs que agotan más que lo que arengan. La batería de Larry Mullen, sin duda una de las más reconocibles y ásperas de la historia del rock, suena como filtrada con ansiolíticos. Y ya que estamos con la base rítmica: en estas semanas he leído un par de críticas que resaltan el rol directriz del bajo de Adam Clayton y me pregunto si nunca escucharon New Year’s Day (1983), Gloria (1981), o -por caso- la discografía completa. Probablemente algunas letras de Bono tengan algo para decir, pero para detenerme en ellas todavía me “desobliga” el sonido pulido e inofensivo que las sostiene, gentileza de jóvenes artesanos como Ryan Tedder, quien ha hecho fama y fortuna con el pop descaradamente radiable de su proyecto One Republic, amén de contribuir a las carreras de pesos pesado (*esto dicho en términos de tolerabilidad) como Jennifer López y One Direction.

Sin embargo, el material incluído en el disco extra hace lo suyo para compensar en parte el gusto a poco que deja la obra original. Ejemplo de ello son las llamadas Acoustic Sessions (seis temas del disco ordenados en un único track, como un mini-recital), donde una canción como Every breaking wave triunfa desde la desnudez del plan “piano y voz”, mientras en Songs of... queda inmóvil bajo el peso de un arreglo vacuo.

Después de la quinta escucha sigo sin entender del todo el entusiasmo desbordante con que medios confiables como MOJORolling Stone recibieron y comentaron Songs of innocence. Y, aún así, en el futuro probablemente compre también el próximo. ¡Qué la inocencia me valga!

4 comentarios:

  1. Hay una serie de hechos (algunos domésticos, otros "profesionales") que me tiene alejado de la escucha de música. Quiero decir: de la escucha compulsiva de música. Y al tener algunos discos atrasados, el de U2 no pasó de una doble esucha. Ya sin grandes expectativas sobre las novedades de la banda, tengo que decir que a mí me gustó. Hay un par de temitas en el medio como "Volcano" que me gustaron mucho, y me cayó bien cierta frescura en el disco. Claro que el exceso de estrellas en algunas publicaciones es más que exagerado, pero bueno, Wenner debe tener su barcito lleno del mejor whisky irlandés gracias (o a causa de) sus exageraciones.
    Nada que ver, pero ya que estoy aprovecho: en mi breve columna musical de la radio on line de los martes, después de una desmezurada dedicatoria a temas acerca de la masturbación, decidí bajar un poco el tono y estoy preparando una acerca de William Blake. Y hurgando rarezas me topé con "Beautiful gosth", un tema que iba a abrir "The Joshua Tree", una cosa media lúgubre sobre la cual Bono recita "Introduction of song experience". Quedó afuera en su momento y está incluido en el volumen dedicado a las rarezas dentro de "Complete U2" de 2004, compilado especialmente para.....I tunes (!)

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    1. Por esto de William Blake, en una de esas ya lo leíste, pero aparentemente el álbum "Songs of experience" está en un 70% listo y pautado para 2016 (= 2024, en términos U2-ísticos). /// De la RS me sorprendió que fuera David Fricke -uno que no suele comerse ni un amague- el que les dio 5 estrellitas. En fin... /// Buscando un par de datitos que me faltaban, descubrí en la discografía que consigna Wikipedia (*en inglés) que hay una pila de EPs con grabaciones raras que estos chicos editaron exclusivamente para el club de fans vía iTunes.

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  2. Fricke, no Wenner, me equicoqué! Y ya pasó con el anterior, mismo crítico, misma banda, misma calificación

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