No es mi culpa que discos decisivos en la historia del
rock argentino estén cumpliendo aniversarios redondos en la última parte de
este 2012; yo sólo doy cuenta del hecho, porque la ocasión amerita y porque hay
un grado considerable de afecto personal en eso. Si hace unas semanas me detuve en “El tiempo es veloz”, hoy le toca inexorablemente a “Dynamo”, obra cumbre y rupturista de
Soda Stereo que está cumpliendo 20 años (*si al oráculo contemporáneo de
Wikipedia le cabe un margen de crédito, habrá que consignar que la fecha en
cuestión fue el 01.10.1992).
Me resulta particularmente arduo ordenar pensamientos
respecto a una obra que desde hace tanto, tanto tiempo ocupa un lugar de
privilegio en mi colección y en mi estima, pero... nadie dijo que sería fácil. Precisamente el latiguillo “nadie dijo que sería
fácil” podría servir también para condensar el perfil del álbum propiamente
dicho y el impacto inusualmente tibio que produjo en términos de masividad.
A partir de la edición de “Nada personal” (1985) recuerdo bandas que solían llegar al año siguiente intentando sonar como Soda Stereo, calcando patrones compositivos y de producción... y quedaban en offside porque Soda, como parte de su inquietud natural, a esa altura ya se había desmarcado y mudado la piel de su disco anterior.







