“Your arsenal” es MI disco de Morrissey. Y no lo digo
porque esté cumpliendo 20 años, lo cual ameritaría una reedición que mejore la
oferta magra (en términos de obra de arte integral; la música está bien así,
muchachos) de la original de 1992.
Yo, que en la época en que era de rigor ponerse la
camiseta de The Smiths para que el gusto musical de uno fuera tomado en serio
en ciertos círculos, los consideraba una banda definitivamente
sobrevalorada, tuve que llegar a la música de Morrissey gracias a la pluma exquisitamente
antipática de Marcelo Montolivo, uno de los ¿periodistas de rock?¿más
injustamente?¿ignorados? de la Argentina.
En aquel tiempo Montolivo escribía en la revista Rock&Pop y sus artículos/columnas/reseñas
se habían convertido para mí en el material más interesante, aún cuando el
porcentaje de coincidencia con sus recomendaciones y/o críticas lapidarias fuera
relativamente bajo: sus escritos salpicados de giros corrosivos (¡y aquí nadie
habla necesariamente de humor!) chuceaban la indiferencia del lector y -como en
mi caso- prácticamente lo obligaban a acercarse a esa música para comprobar la
veracidad (o no) de sus dichos. Así, en el anuario de 1992, en las clásicas
listas de “Los 10 mejores discos del año“, Montolivo incluyó dos que uno no
esperaría de un punk irredento como él, lo cual demostraba que lo de “punk
irredento” era mero prejuicio o -en el mejor de los casos- sólo un matiz. Uno
de esos dos discos era “Your arsenal” que pasó de su lista de “lo mejor del año“
a mi lista de „lo que me falta escuchar“.
El año siguiente fue tan agitado que terminó
depositándome en 1994 en Europa, casado, sin trabajo (=con demasiado tiempo para descubrir nueva música) y viviendo en un pueblito
al borde del bosque donde la vida tenía lugar casi exclusivamente puertas
adentro. En el pueblo vecino (2 km.) había un videoclub que -para mi
beneplácito- alquilaba también CDs, ofreciendo una selección placenteramente
criteriosa: podrían haber activado el piloto automático y ofrecer
Madonna-Whitney Houston-George Michael-etc. (que los tenían), pero resulta que en
los estantes también había Frank Black, Primus, Pearl Jam... y Morrissey. Una
mañana me llevé entonces “Your arsenal”. Antes del mediodía ya lo había
escuchado dos veces y lo tenía grabado en un cassette. Unos días después ese
cassette me acompañó en un viaje en tren de dos semanas (una especie de remedo de luna de
miel) por Italia hasta el extremo sur de Sicilia. Y si bien la música
del álbum tiene una impronta 200% británica, no puedo dejar de asociarla con mi
primer encuentro con todos esos lugares y ruinas que anteriormente existían en una
fantasía fogoneada por películas épicas y libros profusamente ilustrados. Suena
raro que un puñado de canciones concebidas-donde-fueron-concebidas me
remitan a una geografía y un paisaje social tan ¿opuesto?, pero,
al fin y al cabo, cuando a mediados de la década pasada el mismo Morrissey
sintió que necesitaba un respiro de su propia gente, hizo las valijas y se
radicó por un tiempo en Roma. Así que...
(*correr el cursor hasta 3'30" para ver la performance)
¿Qué encontré en “Your arsenal” que no había
encontrado antes en The Smiths o en los primeros discos de Morrissey solista?
Por un lado es probable que haya sido el disco el que me encontró a mí,
teniendo en cuenta que -más allá de lo que sostenga algún racionalista de
tiempo compartido- la valoración de un producto artístico no pocas veces depende de
la disposición anímica del receptor; por algo son obras de arte y no teoremas
de lógica matemática. Por el otro, sobran los motivos, siendo el más notorio el
hecho de que sea el primero de sus discos solistas que tiene “sonido de banda”,
además de iniciar una sociedad compositiva con sus guitarristas Alain Whyte y Boz
Boorer, que hasta el día de hoy (aunque Whyte ya no participe en las
grabaciones y las giras) continúa pariendo canciones enormes.
Para poner en contexto la energía mercurial de su
nueva-joven banda, Morrissey pudo asegurarse los servicios de producción del legendario
Mick Ronson, uno de los artífices del glam-rock, estilo del cual “Your arsenal”
toma prestado más de un trapo.
"Cierta gente que conozco"
"Sé que algún día va a suceder"
"Nos da bronca cuando nuestros amigos tienen éxito"
"Vas a necesitar a alguien a tu lado"
"Papi, para mí sos el único"
Esos postulados triviales, libres de toda sospecha de
vuelo poético, son algunos de los títulos de las canciones del álbum. Las letras
propiamente dichas (breves, pero estiradas a fuerza de repetir estrofas) suben
la apuesta del elemento cotidiano, pero pasadas por un baño de mordacidad que las vuelve únicas. Como muestra, está aquel que le
da a su amigo/amante un puñado de razones para hacerle entender que habrá
momentos en que necesitará a alguien a su lado y remata con “y aquí estoy yo,
así que no te pongas tan contento”, algo así como “peor es nada, pero
igual...”. O “We’ll let you know”, donde todo parece puesto al servicio de una
de esas baladas que se convierten en clásicos de fogón, con una melodía delicada y cautivante... y una letra que condensa las reflexiones de un barrabrava (aunque
esto último parezca un oxímoron).
Sin embargo, para mí, el momento culminante sigue
siendo “The National Front Disco”, el lamento de una familia cuyo hijo revista
en las filas del Frente Nacional (*una, si no LA, organización británica nacionalista
de ultra-derecha). Un texto potente cabalgando sobre una composición que no le
va a la saga, mientras la banda es puro ímpetu. Por lo controvertido de su
temática (y versos como “Inglaterra para los ingleses”) “The National...” le
valió a su autor acusaciones de efecto garantizado como son aquellas que
consisten en arrimar a alguien hacia los arrabales infestos del fascismo. Morrissey
salpicaba una vez más con agua el aceite caliente, dejando en offside a sus
compatriotas, que no siempre están a la altura del fino humor del cual se
precian.
Me arreglé con el cassette grabado durante un tiempo
inusualmente largo hasta que finalmente compré el CD de “Your arsenal” usado y
muy barato, hace unos diez años. Pero los efectos de aquella escucha iniciática
hicieron que, en el medio, estuviera atento a cada nueva publicación de
Morrissey y actuara en consecuencia. En general, la obra del hijo amadodiado de
Manchester me ha decepcionado en proporciones tan ínfimas que ni las reconozco,
así que más temprano que tarde volveré a ocuparme de alguno de sus discos.
Mientras tanto, me voy a ver -de puro malo- qué hace cierta gente
que conozco.

Tribulaciones, programa de culto en Canal A que terminó convirtiéndose en productora, tenía (además de Mario de Cristófaro conduciendo) a Montolivo como columnista. Puede sonar pedante, porque hablar de sus gustos es en parte hablar de los míos también, pero me lo crucé en varios conciertos. Es decir, su buen gusto sigue intacto. Entre ellos me viene a la memoria ahora el de Spiritualized, al que sigo guardando entre lo mejor que vi en mi vida. De Morrissey no digo nada, menos de "Your arsenal", está todo dicho. Agrego apenas que sus discos favoritos siguen siendo sus abundantes compilados. Y si no los armo yo. Ahora que lo pienso, el disco en vivo en el Earls Curt, que salió después de "You are the Quarry" es el que más veces escuché de él en los últimos años.
ResponderBorrarNo me extrañaría que Montolivo haya estado en el Vorterix viendo a Suede (sería consecuente de su parte). A propósito: uno de los discos más... ¿decepcionantes? (*los "horribles" son otros) que tengo en mi colección es el de una banda efímera que lideró Montolivo y produjo Melero: Medusa (2003, Ultrapop) > En aquel tiempo en P/12 le habían hecho una nota y yo pensé "Montolivo-Melero: tiene que funcionar" y justo mis viejos venían de visita y se lo encargué sin haber escuchado ni un tema. Básicamente falla porque tiene un cantante que intenta sonar como... Brett Anderson y se pasa de rosca.
BorrarEl de Morrissey en el Earls Court me lo compré hace unos meses en oferta y me gusta, pero no lo he escuchado tanto como el 1ero en vivo: "Beethoven was deaf" > si fuera un cassette la cinta ya estaría transparente de tantas pasadas.