Uno de los
pilares de este blog es el poder relacionar determinados discos de mi colección
con retazos del anecdotario personal, amén de la característica particular de
haberlos conseguido a precio de oferta. Desde ese puñado de condiciones
previas, „The next day“ de David Bowie no debería tener lugar alguno en este
espacio y sin embargo... Podría decir que, si bien no se ha tratado de una
oferta en términos de “ganga”, la rebaja conocida como “oferta lanzamiento” ha
sido generosa esta vez. Y es la edición limitada, con tres bonus tracks.
Respecto a una
posible relación personal con el álbum en cuestión: no hace un mes que está en
la calle y apenas una semana que está en mi casa... digamos que no ha habido
tiempo para incubar sentimientos. Décadas atrás podría haber escrito un tratado de loas sobre “The game”
horas después de haberlo recibido, pero resulta que lo pasaban todo el tiempo
en la radio y yo había estado esperando durante semanas (¿meses?) tenerlo. De “The
next day”, en cambio, ni siquiera esperaba que fuera a existir alguna vez. Bah,
en lo más íntimo sí, pero como expresión de deseo con una cuota importante de
resignación. El caso es que, tras el sorpresivo anuncio coincidente con su 66to
cumpleaños, aquí están Mr. Bowie y su nuevo disco. Bien vale entonces una excepción a las reglas.
Antes de
ocuparme de la música, me voy a permitir una observación altanera: casi todas
las interpretaciones sesudas que se multiplicaron desde que se dio a conocer el
arte de tapa, con las fotos de “’Heroes’” intervenidas y la supuesta operación
de Bowie sobre su propio pasado, me parecen una cháchara descartable. En mis
tiempos universitarios tuve que lidiar con y sin poder llegar a enamorarme de
la semiótica, así que desde el más sincero fanatismo crítico por el artista, lo
único que se me ocurre pensar es que ese curioso concepto gráfico es pastito
para alimentar a los exégetas del aire, mientras el acento está puesto en la
música, donde las novedades no abundan, pero si la constatación de que el rock
para adultos que Bowie viene cultivando desde “Hours..." le sienta de perillas
a alguien que se cansó de crear/quemar tendencias y puso en peligro su credibilidad
cuando comenzó a correr detrás de ellas. Además: son muy pocas las veces que,
de un álbum a otro, se privó de hacer citas autoreferenciales, implícitas tanto
como explícitas. Hasta se podría decir que ese es un rasgo propio del “estilo
Bowie”.
*****
Como escribí más
arriba, quien busque disquisiciones medulares sobre “The next day” las tendrá
que buscar en otros laboratorios: si hay algo que sobra en estas semanas son
elucubraciones de todo calibre sobre el comeback
de DB, escritas por gente a la que le pagan por hacerlo. Lo que desde este humilde espacio ofrezco a continuación es una serie de
consideraciones tema-por-tema, sin grandes pretensiones analíticas, sino más
bien guiadas por el espíritu de la asociación libre. Y dice así:
1."The Next
Day": las guitarras de las estrofas son las de “Fashion”, pero
empaquetadas con más swing y gracia, mientras la voz tiene el enojo de “Crack city” (Tin Machine). Empezando el disco de una forma que a uno lo hace pensar “¡Uf,
por fin terminó la espera”. Tan instantáneamente Bowie como los Stones en “Mixed emotions”;
2."Dirty
Boys": Debo confesar que durante los primeros compases sentí miedo de que
apareciera cantando el Indio Solari;
3."The
Stars (Are Out Tonight)": Este tema tiene un hermanito 10 años mayor
llamado “Looking for water” y ambos
traen la misma potencia desde la cuna;
4."Love Is
Lost": Qué cosa encontrar puntos de contacto con la propia historia en la
letra de un tema medio depri... No quiero hablar de eso, pasemos a otro tema;
5."Where
Are We Now?": El tema que rompió un silencio de años y dejó con ganas de más,
justamente porque sabe a poco. El recorrido nostálgico por Berlín presente en
la letra no atraerá a la misma cantidad de fans que hacen el tour beatle por
Liverpool, pero suena simpático;
6."Valentine's
Day": Afortunadamente no se trata de una referencia al Día de San
Valentín. Los acordes mayores de “Everyone say ‚hi‘” se dan la mano con la
versión de “Waterloo sunset” que el propio Bowie incluyera en una de las
ediciones limitadas de “Reality”;
7."If You
Can See Me”: Tan breve y anodina que ni me alcancé a dar cuenta de qué se
trata;
8."I'd
Rather Be High": La introducción, con ese redoblante marcial y el motivo
de (intuyo) guitarra pitcheada, vuelve a recordarme a los Redondos ca. “La mosca y la sopa”. Paradójicamente (o irónicamente, según se mire) la atmósfera
marchosa sirve de marco a una letra antibelicista;
9."Boss of
Me": Todas las partes de bajo del disco las podría haber tocado indistíntamente
cualquier bajista con un mínimo de competencia, pero las que -como en este
caso- toca Tony Levin, tienen ese plus que no se consigue por ahí...;
10."Dancing Out in Space": Aunque la base suene más potente y el estribillo luego tome un desvío, no pude evitar empezar a tararear “A better future”;
11."How
Does the Grass Grow?": El „ya yayaya ya yayaya
yaya” del estribillo molesta, mucho más si el temita de Outkast, allá lejos y
hace tiempo, te parecía una porquería. Creo que aparece la palabra grave por tercera o cuarta vez en lo que
va del disco (*¿alguien dijo „crepuscular“ por ahí?). El team de guitarras de
Gerry Leonard y David Torn funcionando a la perfección.
12."(You
Will) Set the World on Fire": ¿Qué pensará Jack White sobre David Bowie
reciclando el riff de „Sixteen saltines“? Seguramente le encantará, aunque: ¿hacía
falta también copiar la reverb de la guitarra?
13."You
Feel So Lonely You Could Die": Una
balada en plan doo wop para desearle
a alguien que se sienta tan solo como para morir... una copita de hiel tardía;
14."Heat":
Tal vez Robert Smith la escuche y recuerde cómo era hacer canciones oscuras y
enigmáticas pero atractivas. Se apagan las luces...
Bonus tracks:
15."So
She": Para ser un tema extra no desentona con el resto del álbum, pero
alguien debería haberle avisado al patrón que comparte demasiada partitura con “I would be your slave”;
16."Plan":
Un instrumental sin ídem;
17."I'll
Take You There": Si los bonus tracks
funcionan como los bises de un concierto (*que no es así, pero necesito ese
paralelismo para redondear este comentario), este tema, con su pelaje de monstruos temibles opera como un cierre perfecto.
*****
“Al final, a
este tipo el disco no le gustó ni un poquito: un pelo tras otro encontró en la
sopa”. No, lector eventual, no es así. No sólo me gusta, sino que hasta celebro
-más allá del acontecimiento inesperado del álbum en sí- algunos detalles que
para otros son insignificantes: el retorno del saxo barítono (*aunque esta vez
no ejecutado por Bowie mismo) reforzando el espesor de algunas líneas de guitarra,
la viola del fundamental David Torn, y el aporte de Tony Levin (como ya señalé
más arriba), sobre quien la verdadera sorpresa es que no hubiera colaborado
mucho antes en un disco de Bowie.
Pero es cierto
que el juego de las citas y parecidos es un entretenimiento francamente tentador
y, si hay alguien que invita a jugarlo, ese es David Bowie, el artista que, mientras
nos ocupamos sobre su presente y sus manotazos hacia el pasado, habla del día
siguiente.

Comparto tanto las expectativas como la conclusiones, aunque aún no desmenucé de todo el disco. En "I'd Rather Be High" no pienso tanto en la Mosca y la Sopa como en discos posteriores de Los Redondos, incluso en el Indio solista, pero la referencia es inevitable. Yo no sé por qué lo referencian tanto a la trilogía de Berlin, creo que es un disco de continuidad lógica con "Hours-Heaten-Reallity", aunque a mí de entrada me gusta más que el último. Com anécdota, el día que lo terminé de escuchar por primera vez entero y de un tirón, me fui hasta mataderos a buscar una picada que compré con cupon de internet (y que se destacó más por la cantidad que por la calidad de sus componentes), y en el Ipod puse "Black tie white noise" y me costó hacer un juicio justo de "The next day". Es un disco digno, muy placentero de escuchar, y al que, confieso, tal vez hubiese juzgado con mayor minuciosidad si no se hubiera publicado con todos los considerandos y condimentos de la espera.
ResponderBorrarSi el arte de tapa hubiera sido otro, nadie estaría hablando de la "Berlin trilogy"; pero como cuando alguien la nombra avanza automáticamente un par de casilleros en la coolness-race, hay gente que manda cualquiera.
ResponderBorrarEste también me gustó de movida más que "Reality" en su momento.
Lo que al final no entendí es si "BT, WN" te gusta o no...
sí, es mi preferido de Bowie desde Scary monsters hasta acá
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