lunes, 8 de abril de 2013

Mañana es... hoy.


Uno de los pilares de este blog es el poder relacionar determinados discos de mi colección con retazos del anecdotario personal, amén de la característica particular de haberlos conseguido a precio de oferta. Desde ese puñado de condiciones previas, „The next day“ de David Bowie no debería tener lugar alguno en este espacio y sin embargo... Podría decir que, si bien no se ha tratado de una oferta en términos de “ganga”, la rebaja conocida como “oferta lanzamiento” ha sido generosa esta vez. Y es la edición limitada, con tres bonus tracks.

Respecto a una posible relación personal con el álbum en cuestión: no hace un mes que está en la calle y apenas una semana que está en mi casa... digamos que no ha habido tiempo para incubar sentimientos. Décadas atrás podría haber escrito un tratado de loas sobre “The game” horas después de haberlo recibido, pero resulta que lo pasaban todo el tiempo en la radio y yo había estado esperando durante semanas (¿meses?) tenerlo. De “The next day”, en cambio, ni siquiera esperaba que fuera a existir alguna vez. Bah, en lo más íntimo sí, pero como expresión de deseo con una cuota importante de resignación. El caso es que, tras el sorpresivo anuncio coincidente con su 66to cumpleaños, aquí están Mr. Bowie y su nuevo disco. Bien vale entonces una excepción a las reglas.


Antes de ocuparme de la música, me voy a permitir una observación altanera: casi todas las interpretaciones sesudas que se multiplicaron desde que se dio a conocer el arte de tapa, con las fotos de “’Heroes’” intervenidas y la supuesta operación de Bowie sobre su propio pasado, me parecen una cháchara descartable. En mis tiempos universitarios tuve que lidiar con y sin poder llegar a enamorarme de la semiótica, así que desde el más sincero fanatismo crítico por el artista, lo único que se me ocurre pensar es que ese curioso concepto gráfico es pastito para alimentar a los exégetas del aire, mientras el acento está puesto en la música, donde las novedades no abundan, pero si la constatación de que el rock para adultos que Bowie viene cultivando desde “Hours..." le sienta de perillas a alguien que se cansó de crear/quemar tendencias y puso en peligro su credibilidad cuando comenzó a correr detrás de ellas. Además: son muy pocas las veces que, de un álbum a otro, se privó de hacer citas autoreferenciales, implícitas tanto como explícitas. Hasta se podría decir que ese es un rasgo propio del “estilo Bowie”.

La lámina interna (en lugar de booklet) es, con su policromía estridente y la tipografía nanométrica  y apretujada, todo un desafío oftalmológico. Pero la información disponible es generosa, especialmente bienvenida por quienes gustan -como es mi caso- de saber quién tocó qué en cada tema.

The Next Day by David Bowie on Grooveshark
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Como escribí más arriba, quien busque disquisiciones medulares sobre “The next day” las tendrá que buscar en otros laboratorios: si hay algo que sobra en estas semanas son elucubraciones de todo calibre sobre el comeback de DB, escritas por gente a la que le pagan por hacerlo. Lo que desde este humilde espacio ofrezco a continuación es una serie de consideraciones tema-por-tema, sin grandes pretensiones analíticas, sino más bien guiadas por el espíritu de la asociación libre. Y dice así:

1."The Next Day": las guitarras de las estrofas son las de “Fashion”, pero empaquetadas con más swing y gracia, mientras la voz tiene el enojo de “Crack city” (Tin Machine). Empezando el disco de una forma que a uno lo hace pensar “¡Uf, por fin terminó la espera”. Tan instantáneamente Bowie como los Stones en “Mixed emotions”;

2."Dirty Boys": Debo confesar que durante los primeros compases sentí miedo de que apareciera cantando el Indio Solari;

3."The Stars (Are Out Tonight)": Este tema tiene un hermanito 10 años mayor llamado  “Looking for water” y ambos traen la misma potencia desde la cuna;

4."Love Is Lost": Qué cosa encontrar puntos de contacto con la propia historia en la letra de un tema medio depri... No quiero hablar de eso, pasemos a otro tema;       
 
5."Where Are We Now?": El tema que rompió un silencio de años y dejó con ganas de más, justamente porque sabe a poco. El recorrido nostálgico por Berlín presente en la letra no atraerá a la misma cantidad de fans que hacen el tour beatle por Liverpool, pero suena simpático;

6."Valentine's Day": Afortunadamente no se trata de una referencia al Día de San Valentín. Los acordes mayores de “Everyone say ‚hi‘” se dan la mano con la versión de “Waterloo sunset” que el propio Bowie incluyera en una de las ediciones limitadas de “Reality”;

7."If You Can See Me”: Tan breve y anodina que ni me alcancé a dar cuenta de qué se trata;

8."I'd Rather Be High": La introducción, con ese redoblante marcial y el motivo de (intuyo) guitarra pitcheada, vuelve a recordarme a los Redondos ca. “La mosca y la sopa”. Paradójicamente (o irónicamente, según se mire) la atmósfera marchosa sirve de marco a una letra antibelicista;

9."Boss of Me": Todas las partes de bajo del disco las podría haber tocado indistíntamente cualquier bajista con un mínimo de competencia, pero las que -como en este caso- toca Tony Levin, tienen ese plus que no se consigue por ahí...;


10."Dancing Out in Space": Aunque la base suene más potente y el estribillo luego tome un desvío, no pude evitar empezar a tararear “A better future”;

11."How Does the Grass Grow?": El „ya yayaya ya yayaya yaya” del estribillo molesta, mucho más si el temita de Outkast, allá lejos y hace tiempo, te parecía una porquería. Creo que aparece la palabra grave por tercera o cuarta vez en lo que va del disco (*¿alguien dijo „crepuscular“ por ahí?). El team de guitarras de Gerry Leonard y David Torn funcionando a la perfección.

12."(You Will) Set the World on Fire": ¿Qué pensará Jack White sobre David Bowie reciclando el riff de „Sixteen saltines“? Seguramente le encantará, aunque: ¿hacía falta también copiar la reverb de la guitarra?

13."You Feel So Lonely You Could Die":  Una balada en plan doo wop para desearle a alguien que se sienta tan solo como para morir... una copita de hiel tardía;

14."Heat": Tal vez Robert Smith la escuche y recuerde cómo era hacer canciones oscuras y enigmáticas pero atractivas. Se apagan las luces...

Bonus tracks:

15."So She": Para ser un tema extra no desentona con el resto del álbum, pero alguien debería haberle avisado al patrón que comparte demasiada partitura con “I would be your slave”;

16."Plan": Un instrumental sin ídem;        
   
17."I'll Take You There": Si los bonus tracks funcionan como los bises de un concierto (*que no es así, pero necesito ese paralelismo para redondear este comentario), este tema, con su pelaje de monstruos temibles opera como un cierre perfecto.

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“Al final, a este tipo el disco no le gustó ni un poquito: un pelo tras otro encontró en la sopa”. No, lector eventual, no es así. No sólo me gusta, sino que hasta celebro -más allá del acontecimiento inesperado del álbum en sí- algunos detalles que para otros son insignificantes: el retorno del saxo barítono (*aunque esta vez no ejecutado por Bowie mismo) reforzando el espesor de algunas líneas de guitarra, la viola del fundamental David Torn, y el aporte de Tony Levin (como ya señalé más arriba), sobre quien la verdadera sorpresa es que no hubiera colaborado mucho antes en un disco de Bowie.

Pero es cierto que el juego de las citas y parecidos es un entretenimiento francamente tentador y, si hay alguien que invita a jugarlo, ese es David Bowie, el artista que, mientras nos ocupamos sobre su presente y sus manotazos hacia el pasado, habla del día siguiente.

3 comentarios:

  1. Comparto tanto las expectativas como la conclusiones, aunque aún no desmenucé de todo el disco. En "I'd Rather Be High" no pienso tanto en la Mosca y la Sopa como en discos posteriores de Los Redondos, incluso en el Indio solista, pero la referencia es inevitable. Yo no sé por qué lo referencian tanto a la trilogía de Berlin, creo que es un disco de continuidad lógica con "Hours-Heaten-Reallity", aunque a mí de entrada me gusta más que el último. Com anécdota, el día que lo terminé de escuchar por primera vez entero y de un tirón, me fui hasta mataderos a buscar una picada que compré con cupon de internet (y que se destacó más por la cantidad que por la calidad de sus componentes), y en el Ipod puse "Black tie white noise" y me costó hacer un juicio justo de "The next day". Es un disco digno, muy placentero de escuchar, y al que, confieso, tal vez hubiese juzgado con mayor minuciosidad si no se hubiera publicado con todos los considerandos y condimentos de la espera.

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  2. Si el arte de tapa hubiera sido otro, nadie estaría hablando de la "Berlin trilogy"; pero como cuando alguien la nombra avanza automáticamente un par de casilleros en la coolness-race, hay gente que manda cualquiera.

    Este también me gustó de movida más que "Reality" en su momento.

    Lo que al final no entendí es si "BT, WN" te gusta o no...

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    1. sí, es mi preferido de Bowie desde Scary monsters hasta acá

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