Una de mis bandas favoritas de los 80s siempre falta
en:
- las compilaciones de los 80s;
- las ominosamente llamadas “fiestas ochentosas”;
- la memoria de los programadores de radio de este y
otros lados del mundo; un déficit más escandalosamente notorio en aquellos cuyo
empleador se ufana de ofrecer “lo mejor de los 80s”. Es muy simple: si 1 de
cada 175 temas irradiados no es de Lone Justice (de ellos se trata) esa premisa
es un engaño.
Debo admitir -aunque suene reprochable y elitista- que
me alegra que hasta cierto punto Lone Justice sean consecuentemente relegados
de esos ámbitos donde se bastardea la música en formatos caprichosos.
Cuando salió su debut homónimo, en 1985, los dejé
pasar: en aquel momento alguna que otra estación de radio SÍ se dignaba
pasar “Sweet, sweet baby”, su carta de presentación en los charts, o “Ways to
be wicked”. Un aporte de cierto peso para el curriculum de la joven banda era -según
publicaba la prensa de aquel momento- que Bob Dylan y los integrantes de U2
(bah, probablemente sólo Bono) hubieran descubierto en ellos a un nuevo artista
favorito y los hubieran llevado de gira consigo, o algo así... Cómo fuera, lo
que pude escuchar me había sonado demasiado cercano a John Mellencamp o Bruce
Springsteen, dos íconos del (norte)americanismo (tanto en su discurso como en
la tradición artística en la cual abrevan) con cuya música probablemente nunca
logre sentirme del todo cómodo. En aquel momento tampoco se me ocurría pensar en Tom Petty & The Heartbreakers (con quienes Lone Justice compartía su tecladista, Benmont Tench), porque para el radar rockero argentino eran casi inexistentes.
Una siesta de lluvia en el campo. Con un alto porcentaje
de seguridad, febrero de 1987. La única emisora de FM que se captaba en mi
pueblo era FM 97 Especial, de Rosario, una radio que hoy no sólo no lleva más
ese nombre, sino que, como difusora de nuevas músicas y contenidos
interesantes, ha caído en la ignominia. Lo cierto es que, con la radio
encendida, me quedé dormido y, al despertar una horita más tarde, empezó a
sonar una canción absolutamente cautivante. Un riff tan simple como entrador y
una voz femenina que derrochaba convicción. Convicción que, al llegar al
puente, hacía desflecar la garganta de la cantante en un clamor urgente:
“Todo vive, no hay distancia / Cómo añora mi espíritu
tu inspiración / Así que llename...”
para luego estallar en alturas inauditas, de esas para
las que hasta Janis Joplin tenía que tomar aire un rato largo.
La locutora, expeditiva porque debe haber estado cerca
del resumen de noticias, dijo solamente : “Escuchamos a Lone Justice con ‘Inspiración’”.
Fin de la siesta, comienzo de una obsesión: conseguir “Shelter”, 2do álbum de
la banda (que había sido editado en Argentina casi de incógnito) solamente para
tener ESA canción. Recién medio año más tarde logré mi cometido, sacrificando
el presupuesto del que disponía para comprar el regalo de cumpleaños de un
amigo (*esos egoísmos, 25 años más tarde, prescriben, ¿no?).
En “Shelter” era evidente cuán poco había quedado de
la impronta country rock del debut.
Paradójicamente para mí, el opulento diseño sonoro había estado en manos de Steve Van
Zandt, que cimentó su carrera como ladero de Bruce Springsteen (que para
muchos hoy es sólo “ah, el de `Los Sopranos’”). Aunque, pensándolo bien: a la hora de formatear su música El Jefe es también amante de los caldos espesos, o sea que la paradoja...
Echando un vistazo al sobre interno quedaba claro también que Lone Justice se había transformado en poco más que una nomenclatura, vehículo para la carrera de María McKee.
Echando un vistazo al sobre interno quedaba claro también que Lone Justice se había transformado en poco más que una nomenclatura, vehículo para la carrera de María McKee.
Para llegar a escuchar otra vez “Inspiration” (el
título original) había que abrirse camino por el lado A y buena parte del lado
B, algo que en este caso resultaba (resulta) un camino musical gratificante.
Desde el furioso comienzo de “I found love”,
pasando por los arreglos sinuosos de “Reflected”, el pulso hard rock de “Beacon”,
los dos-hits-perfectos-que-no-fueron-tales “Shelter” (OK: este arañó los
charts, pero poco más que eso) y “Dreams come
true”. Capricho de la edición o no: ambos lados cierran con sendas baladas al
piano (“Wheels” y “Dixie storms”) que conjuran nostalgia y soledad con una
precisión pasmosa.
María McKee tenía apenas 22 años cuando se publicó “Shelter”.
Todavía estaba destilando influencias, siendo la del gospel la más evidente,
tanto en sus letras como en la música de sus canciones. Pero su voz ya estaba
a punto caramelo, lista para conmover, seducir o herir, según lo pidiera la
música.
***
Por restricciones relacionadas con las zonas grises de la (i)legalidad no puedo acceder desde acá a algunos sitios de streaming que disponen del álbum o de "Inspiration" como para agregar los links correspondientes... ¿Que se puede bajar el álbum completo desde XXXXXX? Perdón, de eso no sé nada.
***
A poco de arribar a Alemania, en una de mis primeras
incursiones en una disquería, me topé con una pila de ejemplares de “Shelter” en
CD y a precio de oferta, con lo cual pude suplir la falta del vinilo que había
quedado en casa de mis padres. Años después compré en eBay, por unas monedas, el CD „Lone Justice” (el vinilo también
hiberna en Argentina) y más tarde un disco en vivo, de edición oficial pero
bastante mezquina, titulado “Radio 1 – Live in concert”, que documenta un show
en el escenario de un club londinense auspiciado/transmitido por la BBC. Vicios
de completista, porque mi ecuación sigue siendo “Lone Justice=Shelter”.
Lo demás es la McKee solista. Sus discos los tengo
casi todos. Algunos de ellos ameritan historias que, por el momento, aguardan
su turno.


La verdad no conocía este grupo, pero la chica me hace acordar algo a Joplin o una de las hermanitas Wilson de Heart.
ResponderBorrarLas Hermanitas Wilson: dúo temible, aunque hayan desculado el secreto de las FM. ¿Las escuchaste alguna vez versionando a Zeppelin? A mí Maria (la de Lone Justice) me hace acordar más bien a Stevie Nicks y/o a cantantes country, porque viene de ese palo, pero también de (varios) otros; cuando publique algo sobre sus discos solistas vas a ver (escuchar, mejor dicho).
ResponderBorrarleo lo de arriba y me sumo al paralelo con las hermanas Wilson. Lone Justice para mí fue un nombre que decía la radio, después uní las puntas entre ese nombre y algunas canciones que vos nombrás. Recuperé a Lone Justice cuando descubrí que la mina que cantaba "Show me heaven" y que formaba parte de todos los compilados de "lentos a pedido" que armaba en los TDK de 90 era la mina de Lone Justice. La libre disponibilidad de música me permitió esuchcar más su etapa solista que la del grupo.
ResponderBorrarYo supongo que esta chica VIVE de las regalías de "Show me heaven", que a esta altura debe ser uno de esos clásicos que cantan los candidatos de los programas de castings, al lado del tema de "Titanic" y de "Alone"... ¡de las hermanitas Wilson! Seguiremos informando.
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