Durante la
semana hay una serie de actividades de rutina que tienen lugar en el
escritorio, frente a la computadora. Y si el dichoso aparato dispusiera de un
expendedor de café y tostadas ni siquiera existiría la necesidad de interrumpir
el flujo de actividades para ir a preparar el desayuno en la cocina. Como
complemento de un colación sustanciosa para arrancar el día resulta fundamental
la elección de la música que va a acompañar el proceso. En ese sentido podría
echar mano a un estante con algunos cientos de discos (*esto no es
exhibicionismo: este blog es consecuencia directa de esos cientos de discos;
así de simple), elegir un puñado y resolver el asunto libre de riesgos. Pero, a
su vez, de ese modo estaría poniéndole un cepo a dos de los aspectos más
apasionantes de este dulce incordio que implica la melomanía: la curiosidad y
el azar.
miércoles, 26 de junio de 2013
martes, 21 de mayo de 2013
Memorias de un gran país
El título suena
grandilocuente, como de esas editoriales periodísticas (conservadoras o
psico-progresistas, qué más da...) que mezclan la indignación con las lágrimas
de cocodrilo, arriesgando teorías sobre
el destino de un país y ucronías sobre supuestas chances desperdiciadas.
Entonces aviso: nada que ver, sólo un juego de palabras, casi un cazabobos. Es
más, en el plan para hoy no figuraba escribir y la próxima entrada del blog
debía tratar sobre otro artista. Pero, bien temprano y antes de desayunar, me
encontré en internet con una salva de recordaciones y obituarios por el deceso
de Ray Manzarek. Y en el medio de todo eso, una efeméride apenas visible para
los ojos de todo el mundo pero imperdible para el corazón de los iniciados
(entre los cuales me cuento, sin falsa modestia): hoy, hace 30 años, se editó
como simple “In a big country”. Como sugerí un renglón más arriba, nada que las
masas vayan a conmemorar alrededor del mundo, pero para un puñado generoso de
fanáticos en la diáspora seguramente un dato simpático a recordar. Cada uno
tendrá sus motivos; yo, los míos.
domingo, 12 de mayo de 2013
En esta tarde gris...
Desde hace unos
dos años recibo el boletín (*newsletter en
esperanto moderno) de un sello discográfico con el cual tuve una vez una
cooperación muy interesante. Lamentablemente para mí no se ha vuelto a repetir,
pero a pesar de eso sigo enterándome periódicamente de las cosas que publican,
el 85% de las cuales no mueven ni por asomo el amperímetro de mi curiosidad.
miércoles, 1 de mayo de 2013
La máquina de hacer feliz
Tapa fondo amarillo y
letras verdes, montaje fotográfico en blanco y negro (Nito de perfil, Charly García
en segundo plano con un teclado frente a sí). “Lo mejor de La Máquina de Hacer Pájaros y Nito Mestre & Los Desconocidos de Siempre”: esa ¿obra? de título
sobrexplícito fue mi primer cassette de rock argentino. A principios de 1981,
en ocasión de un congreso profesional en Buenos Aires, mi padre aprovechó el
viaje y se dio una vuelta por un evento llamado “Feria Internacional del Disco”
(o algo así), que tenía lugar en ese mismo momento en la capital. Además del ya
mencionado, también recibí como souvenir (*en una época en que -viviendo en el
campo- cada viaje a Buenos Aires tenía casi el mismo valor simbólico de “una
escapadita a Miami”) otro de tapa celeste con una foto espantosa, titulado
simplemente “Manal”. Ambos producto de sendas vejaciones del sello Microfón a
su propio catálogo, como para vender en estaciones de servicio y/o paradores
ruteros. Desconozco cuál fue el criterio de elección a la hora de comprarme
esos cassettes, sobre todo por parte de alguien que en aquel momento estaba
parado (¡y a mucha honra!) justo en la tanguerísima vereda de enfrente y con un
par de cañones apuntando prestos hacia el lado del rock; tampoco es cuestión de
ser un desagradecido...
lunes, 8 de abril de 2013
Mañana es... hoy.
Uno de los
pilares de este blog es el poder relacionar determinados discos de mi colección
con retazos del anecdotario personal, amén de la característica particular de
haberlos conseguido a precio de oferta. Desde ese puñado de condiciones
previas, „The next day“ de David Bowie no debería tener lugar alguno en este
espacio y sin embargo... Podría decir que, si bien no se ha tratado de una
oferta en términos de “ganga”, la rebaja conocida como “oferta lanzamiento” ha
sido generosa esta vez. Y es la edición limitada, con tres bonus tracks.
Respecto a una
posible relación personal con el álbum en cuestión: no hace un mes que está en
la calle y apenas una semana que está en mi casa... digamos que no ha habido
tiempo para incubar sentimientos. Décadas atrás podría haber escrito un tratado de loas sobre “The game”
horas después de haberlo recibido, pero resulta que lo pasaban todo el tiempo
en la radio y yo había estado esperando durante semanas (¿meses?) tenerlo. De “The
next day”, en cambio, ni siquiera esperaba que fuera a existir alguna vez. Bah,
en lo más íntimo sí, pero como expresión de deseo con una cuota importante de
resignación. El caso es que, tras el sorpresivo anuncio coincidente con su 66to
cumpleaños, aquí están Mr. Bowie y su nuevo disco. Bien vale entonces una excepción a las reglas.
domingo, 10 de marzo de 2013
Salud metálica vs. deleite psicobolche
Sueño con serpientes, con serpientes de mar,
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.
("Sueño con serpientes", Silvio Rodríguez)
con cierto mar, ay, de serpientes sueño yo.
Largas, transparentes, y en sus barrigas llevan
lo que puedan arrebatarle al amor.
("Sueño con serpientes", Silvio Rodríguez)
Volate la cabeza,
despertá a los muertos.
Somos todos locos del metal,
es todo lo que tenés.
Así que volate la cabeza
y levantá a los muertos.
¡Oh sí!
La salud metálica no es tan mala.
("Metal health", Quiet Riot)
¡Cuántas expectativas...!
¡Cuánto por hacer…!
¡Cuántas hormonas…!
¡Qué largo se hacía el estío en el campo, mientras la revista Pelo salía una vez al mes
y se terminaba en una siesta y media! Una alternativa era Hum®, que
se compraba en casa desde 1980 y era quincenal, pero ya en esos meses empezaba
a dar tímidas muestras del pasquín en el que se convertiría algunos años más
tarde, casi como un vocero-con-el-dedo-levantado del alfonsinismo. Si mal no
recuerdo, por aquella época Hum® había comenzado a editar sus split tapes, obviamente no bajo ese
rótulo extranjerizante sino como una serie intitulada “Encuentro de Música Popular”: cassettes con el lado A dedicado a un
intérprete y el lado B dedicado a otro. Silvio Rodriguez y Víctor Heredia, por
ejemplo. O el Cuarteto Zupay y Mercedes Sosa. U otros para paladares más negros, como el madrileño Patxi Andión, maridado en el cassette con quién sabe qué otro
cantautor idolatrado por la grey psicobolche.
domingo, 3 de marzo de 2013
Fragmentos del universo
En las próximas
semanas aparece un álbum de Depeche Mode. Desde hace algunas semanas anda
girando un tema nuevo que suena familiar, como otros temas de la banda que, al
momento de su publicación, eran nuevos y sonaban igualmente familiares. Se les
podría endilgar estancamiento. Pero no: con más de 30 años de carrera son una
banda clásica, no se les exige una revolución por disco sino que estos tengan
en mayor o menor medida los ingredientes que abonaron precisamente sus
credenciales para ingresar al Olimpo de la aristocracia del rock.
Lo cierto es que
“Heaven”, el tema nuevo, me gustó y me ha llevado a escuchar otra vez los
últimos discos, entre ellos “Sounds of the universe”, que entra en la categoría
de las ofertas no sólo porque lo recibí de mis hijos como regalo de Navidad en
2009, sino porque recuerdo que en aquel momento ya se había convertido en un
ítem omnipresente en los estantes de rebajas de las disquerías.
domingo, 10 de febrero de 2013
J. Mascis, de profesión: dinosaurio.
En
los 80s, la Costa Este de EE.UU. parió una tríada de bandas -Sonic Youth,
Pixies y Dinosaur Jr.- cuya estética, tanto musical como visual, explotó (en
términos de masividad) recién en los 90s, pero en la Costa Oeste, haciendo foco
en la escena de Seattle y sus hijos dilectos: Nirvana, Soundgarden, Pearl Jam y
todos los otros que no eran nativos de ahí pero igual instalaron sus carpas
tratando de cristalizar una ilusión que decaería en menos tiempo que los
gruesos acordes que sostenían su música.
Dejé la
Argentina en el momento en que esa variopinta movida musical apodada “grunge” había
alcanzado su cenit, y mi primer domicilio fuera del país estaba ubicado en
medio de un paisaje muy verde: el propietario de la casa había llenado el
jardín de árboles y a menos de cien metros reinaba la espesura del bosque.
Lamentablemente, lo que tenía de bucólico ese lugar también lo tenía de
aburrido; al menos para un matrimonio joven sin conocidos en el lugar. Sin
embargo, atravesando el límite (*sólo una calle) hacia el pueblito vecino había
algo similar a una chispa para encender la llama de la diversión (o, al menos,
lo que yo entiendo como tal): el videoclub con alquiler de CDs que ya describí en otra entrada.
lunes, 4 de febrero de 2013
Gerontología
Ayer me levanté
con el firme propósito de escribir una nueva entrada en el blog, pero sin la
más mínima idea sobre cuál de los discos (*que se acumulan por docenas en la
lista de espera) aterrizaría en el escritorio para ser objeto de disección.
Mientras preparaba el almuerzo dominical, la función “random” de mi reproductor
de música me premió con “Ir a más”, de Los Abuelos de la Nada, y, cual acto
reflejo, me obligó a atar cabos: fue a principios de febrero de 1983 que, en
medio de las vacaciones de verano, fui con mi familia a Rosario; mis padres
seguramente tenían que hacer algunas compras o liquidar algún trámite. Mis
objetivos, en cambio, eran dos y bien claros: comprar mi “cassette de
vacaciones” y buscar a mi amigo José Luis para pasar unos días en mi casa en el
pueblo, inaugurando con él una tradición de estancias/visitas veraniegas que,
casi sin interrupciones, se prolongaría por más de veinte años.
lunes, 28 de enero de 2013
Marilyn manso
Se puso nombre de mujer y usa maquillaje. ¡Qué
original!
Alice Cooper sobre Marilyn Manson, 2005.
Este asunto del shock rock, a decir verdad, nunca me atrajo
mucho que digamos. Demasiado joven para el primer Alice Cooper . De KISS me
gustaban algunos (varios, en realidad) de sus temas, pero libres de la
asociación visual con su cóctel de maquillaje-sangre artificial-plataformas...
ah, y el pisadero de pollitos. La escena hair metal parió en los 80s a W.A.S.P., pero tampoco hubo caso. Al fin y al
cabo, nada que merezca mayor profundidad.
La edición de “Antichrist Superstar”, el disco que le deparó fama, dinero y una carrera a Marilyn Manson (la banda / el artista), se editó en una época en la que yo estaba muy ocupado ordenando satisfacciones y reacomodando el prisma a consecuencia de mi paternidad reciente (y -además- en vías de reincidir). Encima, si se le da crédito a la valoración que cierta intelligentsia rockera hacía de la morbosa oferta del álbum, parecía que se estaba frente a un mojón en la historia, no ya de un subgénero, sino del rock en general.
Y no es que uno haya estado reblandecido de tanto cambiar pañales y mostrarle el mundo a una criatura, sino que en 1996 (en 2013 más aún) a toda esa puesta en escena de automutilación-sadomasoquismo-pesadillas se le veía la costura y sólo podía resultar altamente provocativa en una sociedad como la estadounidense, célebre por su disfuncionalidad y la hipocresía con la que maneja sus tabúes, además de un polifacético (*modo eufemístico: ON) concepto de libertad, hacia adentro, afuera y más allá. Así las cosas, la masacre de Columbine y el documental ad hoc de Michael Moore le proporcionaron involuntariamente un cuarto de hora como líder de opinión, en el rol de provocador profesional. Para esa época yo ya era padre por partida triple.
lunes, 21 de enero de 2013
Nada de guitarras callejeras
No me pregunten cuál fue el cuarto, pero de cuáles
fueron mis primeros 3 CDs me acuerdo perfectamente: el primero, “Jeff Beck’s Guitar Shop”, se lo encargué a una compañera de trabajo que viajaba a EE.UU.;
los dos siguientes llegaron apenas unas semanas después dentro del equipaje de
mi novia, que había hecho un viaje hasta Tierra del Fuego y aprovechado las
ventajas de Ushuaia como zona franca, también a sabiendas que un portalápices
hecho de piñas de araucaria con la inscripción “Recuerdo de Ushuaia” era el
peor souvenir posible. Ah, los discos: “For Unlawful Carnal Knowledge” de Van
Halen y “On every street” de Dire Straits.
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